jueves, 2 de marzo de 2017

La sexualidad y el deseo (inicio del capítulo)



Para referirse a la menstruación —el período, el mes, la regla—suelen utilizarse eufemismos más o menos ocurrentes, entre ellos “el tío de América”, “el inquilino comunista” o “la marea roja”, pero el hecho en sí de sangrar profusamente todos los meses no tiene que resultar nada divertido máxime si, como suele ser habitual, viene acompañado de otras molestias: nauseas, vómitos, fatiga, diarrea, dolor de cabeza, de espalda, de piernas, irritabilidad, depresión, hinchazón…  Simone de Beauvoir nos recuerda que los anglosajones la llamaban “la maldición” y asegura que “Desde la pubertad hasta la menopausia, la mujer es sede de una historia que se desarrolla en ella y que no la concierne personalmente”. No puedo estar más de acuerdo, tiene que ser una auténtica faena eso de que el cuerpo de una se prepare para el embarazo cada 28 días, más o menos. Promediando cifras una mujer “disfruta” de unas 432 menstruaciones a lo largo de su vida, menos las correspondientes a los nueve meses de cada embarazo (a los que se podría añadir un período variable relacionado con la lactancia).

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