jueves, 2 de marzo de 2017

Prostitución y pornografía (inicio del capítulo)



Existen trabajos asquerosos, peligrosos, extenuantes, desagradables, alienantes… pero solo uno que concentra en sí todos estos horrores y alguno más, el de prostituta. No hace falta extenderse en detalles morbosos para advertir que la prostitución es el más claro prototipo de la explotación de la mujer por el hombre. Y, siendo esto tan evidente, ¿cómo es posible que este trágico fenómeno social siga campando a sus anchas por todo el mundo? Sencillamente porque el carácter transaccional de la relación hace que se encuentre sometida a la ley de la oferta y de la demanda, y sucede que en este caso tanto la oferta como la demanda tienen la peculiaridad de ser inagotables. Para comprobarlo basta con observar las características de los grupos humanos mayormente implicados en este comercio:

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